Mi visita a Italia fue una experiencia inolvidable, pero el Coliseo de Roma dejó una huella especial en mí. Su imponente historia y magistral estilo arquitectónico me cautivaron desde el primer momento. Mientras admiraba su fachada, supe que tenía que retratarlo en un dibujo, enfocándome en capturar cada detalle de esta maravilla histórica.

El proceso de creación fue tan gratificante como el resultado. Disfruté especialmente al trabajar en el revestimiento de la pared del cuarto nivel, y dedicar tiempo a los arcos del segundo nivel me permitió apreciar aún más su belleza simétrica.



